La morosidad de la cartera comercial ronda el 3,7%, con una incidencia del 4,4% en las pymes y del 0,9% en las grandes empresas. A la vez, el acceso al crédito es limitado: entre enero y junio de 2026, el 22% de las pymes industriales solicitó un préstamo y solo el 14% consiguió las condiciones requeridas.
Los datos aparecen en el informe Ideas en la Mira, “Endeudamiento productivo en Santa Fe: la crisis que los indicadores del BCRA no muestran”. El trabajo fue elaborado por la economista Florencia Camusso, integrante del Centro de Estudios DEMOS, y advierte que las tasas de interés y las dificultades para completar trámites excluyen del sistema bancario a empresas que necesitan financiamiento.
Cheques rechazados y deudas entre empresas
Camusso planteó que las restricciones bancarias no eliminan la necesidad de endeudarse, sino que la trasladan a otros ámbitos: “Cuando el canal bancario es restrictivo, el endeudamiento no desaparece: se traslada a la economía real, donde los instrumentos son menos formales, los costos más altos y la información mucho más difusa”. También señaló: “Para las pymes santafesinas, la deuda invisible tiene tres rostros: los cheques sin fondos, las facturas impagas con proveedores y las deudas diferidas con el fisco”.
En diciembre de 2025 hubo 119.285 cheques rechazados por falta de fondos, casi el triple que en el mismo mes de 2024. La tendencia se acentuó durante el primer semestre de 2026. Cada rechazo supone que otra empresa no cobra el dinero previsto.
La economista sostuvo que “no es sólo su magnitud sino su naturaleza contagiosa. El cheque rechazado de una empresa es el ingreso no percibido de otra. En cadenas productivas con múltiples eslabones, como las que caracterizan a la agroindustria y la metalmecánica santafesina, el fallo de un eslabón se traslada aguas arriba y aguas abajo simultáneamente”.
Proveedores que esperan más para cobrar
Ante la falta de fondos, algunas pymes acuerdan con sus proveedores extender los plazos de pago. “Cuando una pyme no puede cumplir en 30 días, llama al proveedor y le pide 60 o 90 días. El proveedor acepta para no perder el cliente, y así asume un riesgo financiero para el que generalmente no está capitalizado”, indica el informe.
Al postergar el cobro, el proveedor termina financiando a la empresa, explicó Camusso: “Solo que sin sucursal, sin comité de crédito y, muchas veces, sin demasiado margen para financiar a otros”.
Más cierres y causas por quiebra
Industriales Pymes Argentinos (IPA) relevó que, entre noviembre de 2023 y los primeros meses de 2026, cerraron 24.437 pymes en el país. El dato se vincula con 327.813 trabajadores que quedaron sin cobertura del sistema de riesgos del trabajo.
En Santa Fe, un estudio de APYME basado en datos del Poder Judicial provincial registró que las causas por quiebra aumentaron un 173% en 2025 frente a 2024. Superaron las 2.000 en el año y marcaron un máximo histórico, por encima incluso del pico de 2020, cuando se contabilizaron 1.090.
“Los cheques rechazados, la mora pyme y las causas por quiebra vienen subiendo en simultáneo desde 2024 y ninguno de esos tres indicadores mostró, hasta ahora, una señal de mejora”, concluyó Camusso.






