La Franja de Gaza acumula alrededor de 61 millones de toneladas de escombros, de acuerdo con una estimación de Jaco Cilliers, representante especial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Palestina. Ese volumen equivale a 20 veces el generado por todas las guerras del mundo en los últimos 18 años. Entre los restos, los equipos de trabajo encuentran cuerpos y bombas sin explotar.
El PNUD calcula que entre 8.000 y 10.000 cuerpos podrían permanecer bajo las ruinas. Hasta el momento se despejaron 580 kilómetros de calles, el 1,5% del total. Además, solo el 30% de la Franja es accesible para la población y los trabajadores humanitarios. La ONU estima que remover la mayor parte de los escombros llevará entre siete y diez años.
Al 16 de junio de 2026, el Centro Satelital de la ONU (UNOSAT) contabilizó 201.290 edificios afectados, incluidos 134.422 destruidos. Con esos datos, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) indicó que cerca del 82% de las estructuras de la Franja —unas 200.000— sufrió daños y que dos tercios de las afectadas fueron destruidas. Una evaluación conjunta de la ONU, la Unión Europea y el Banco Mundial registró más de 371.000 viviendas dañadas o destruidas. UNOSAT señaló que la cantidad de estructuras destruidas creció un 9% desde el alto el fuego de octubre de 2025.
Desde el 7 de octubre de 2023, se registraron más de 74.000 muertos y 175.068 heridos, según las cifras incluidas en el informe. El sistema sanitario también resultó gravemente afectado: la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó daños en 36 hospitales y más de 930 ataques contra la atención sanitaria desde octubre de 2023. Actualmente, solo la mitad de los hospitales funciona de manera parcial.
En abril, la OMS indicó que más de 1.800 centros de salud fueron destruidos total o parcialmente y calculó que reconstruir el sistema requerirá 10.000 millones de dólares en cinco años. Desde comienzos de 2026, la organización documentó otros 22 ataques contra hospitales y centros de salud. También señaló que más de 43.000 personas necesitan rehabilitación de largo plazo, entre ellas unos 10.000 niños.



