La pérdida salarial de los docentes universitarios durante el último año equivale a cuatro sueldos, pese a la recuperación que hubo por paritarias en julio de 2026. La Ley de Financiamiento Universitario, ratificada por el Congreso el 2 de octubre de 2025, todavía no se aplica: había sido aprobada el 21 de agosto de ese año y luego vetada por el gobierno de Javier Milei.
En los 33 meses analizados, el rezago de los salarios frente a la inflación acumuló una pérdida equivalente a 10,3 sueldos. El cálculo mide la diferencia entre los aumentos salariales y la suba de precios.
La pérdida de poder adquisitivo no se revirtió desde la devaluación de comienzos de 2024. Hasta agosto de 2026, los salarios universitarios habían subido un 256% durante el gobierno de Milei, frente a una inflación acumulada del 335%.
En las universidades públicas predominan los cargos con dedicación simple, de 10 horas semanales, y las categorías de Auxiliar y Jefe de Trabajos Prácticos (JTP), que son las más bajas. También son mayoría los casos con poca antigüedad, independientemente de las tareas que desempeña cada docente.
Desde la llegada de Milei al Gobierno, un JTP con dedicación semiexclusiva de 20 horas y sin antigüedad acumula una pérdida salarial estimada en $6.739.161. En agosto cobró $652.726: para igualar la inflación, debería haber recibido $145.981 más, un 22% por encima de ese ingreso.
Las mayores brechas mensuales se dieron en febrero de 2024 y junio de 2026. Para alcanzar la inflación, en esos meses los docentes habrían necesitado cobrar casi un 49% y un 43% más, respectivamente.
El peso de los gastos fijos
Los datos del Indec hasta agosto de 2026 muestran una inflación general acumulada del 335%. En el mismo período, la electricidad, el gas y otros combustibles aumentaron un 863%; los alquileres, un 832%; el transporte público, un 710%; y la telefonía e internet, un 480%. Todos esos incrementos superaron la suba salarial universitaria del 256%.
El Gobierno nacional fija los salarios universitarios. En ese período también redujo los subsidios a la electricidad y el gas, derogó la Ley de Alquileres y desreguló los servicios de telefonía e internet. Para el transporte público del interior, eliminó los subsidios nacionales. El aumento del 710% citado corresponde al Gran Buenos Aires y no refleja por completo esa variación.
Para ilustrar cómo cambió la relación entre ingresos y gastos, el análisis plantea este ejemplo: si antes un docente cobraba 100 y destinaba 30 al alquiler, con un ingreso de 100 y un alquiler de 75, ese gasto representa dos veces y media la proporción inicial.
