Los llamados sitios de dopamina permiten explorar catálogos, llenar un carrito y completar un pedido ficticio, sin pagar ni recibir productos. Su atractivo está en la experiencia de elegir y terminar la orden.
Una de las plataformas que impulsó esta tendencia surgió como una broma. Park Seohyun, estudiante surcoreana de ingeniería mecánica de 21 años, creó Food Never Arrives, un servicio de reparto de comida inventado. Allí se puede calcular cuánto dinero y cuántas calorías se ahorrarían al pedir algo que no existe.
La propuesta abrió el interrogante de si estas simulaciones pueden reducir las ganas de pedir comida o, en general, el impulso de consumir. También aparecieron alternativas como FakeHaul, una versión ficticia de Temu, y Food Never Comes, que retoma la idea de Seohyun. Desde su lanzamiento en junio, esta última acumuló más de 2,7 millones de visualizaciones.
Algunos investigadores vinculan el interés por estas páginas con la liberación de dopamina, una sustancia relacionada con la motivación y el aprendizaje. La psicóloga Gabrielle Schreyer-Hoffman explicó que quienes las usan buscan reproducir parte de la sensación de comprar o pedir comida, aunque siguen realizando una conducta que activa ese impulso.
Otros especialistas plantean posibles consecuencias adversas. Ravi Dhar, director del Centro de Conocimiento del Cliente de Yale, señaló que buena parte del placer reside en la espera y que luego puede aparecer una sensación de bajón o decepción.
El economista conductual Lingguo Xu, en tanto, consideró que estas prácticas podrían incrementar las ganas de comprar, en lugar de apaciguarlas.






