La Escuela Provincial de Artes Visuales “Prof. Juan Mantovani” transita el cierre de Mantovani Florece, un proyecto institucional desarrollado durante los ciclos lectivos 2024, 2025 y 2026. La propuesta vinculó arte, ambiente y educación en distintas áreas, y su etapa final incluye una intervención en el edificio histórico y un gesto botánico como símbolo de continuidad.
Cátedras y talleres artísticos convocaron a la comunidad educativa a trabajar sobre el cuidado ambiental, entendido como un derecho y una responsabilidad compartida. La iniciativa buscó integrar esa mirada a las formas de enseñar, crear y relacionarse con el entorno, más allá de su tratamiento como un contenido aislado.
El nombre del proyecto evoca el crecimiento en relación con el territorio, con otros seres y con las condiciones que permiten desarrollarse. Esa imagen sirvió también para pensar a la escuela como una institución en transformación, capaz de abrir nuevos espacios de encuentro.
Una institución dedicada a las artes
La historia de la Mantovani empezó en 1940, cuando la fundó el pedagogo argentino Juan Mantovani, cuyo nombre lleva. Desde sus inicios, la institución articuló educación, cultura y formación artística.
Hoy tiene dos niveles. En el Secundario ofrece una formación especializada en artes visuales y audiovisuales; en el Superior dicta la Tecnicatura y el Profesorado en Artes Visuales. Además, organiza cursos y talleres para distintos públicos.
Una de esas propuestas es el Taller de Expresión Creadora (TEC), dirigido a niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 18 años. La oferta también incluye dibujo, torno, cerámica y otros talleres que se definen cada año.
La escuela formó a referentes del campo artístico y cultural de Santa Fe y del país. En ese recorrido, Mantovani Florece se suma a una trayectoria que entiende la formación artística no solo como enseñanza de técnicas, sino también como producción de conocimientos y participación cultural.
Proyectos transversales
Desde 2018, la escuela desarrolla proyectos institucionales para ampliar la formación de estudiantes del Profesorado y la Tecnicatura en Artes Visuales. Mantovani Florece forma parte de esa línea de trabajo.
Entre las experiencias anteriores están Proyecto SOMA, centrado en los vínculos entre artes, cuerpo y educación; Mantovani 40, que recuperó la historia de la institución al conmemorar sus ocho décadas; y otras propuestas sobre democracia, educación artística y derechos humanos.
Estos proyectos conectan materias, talleres, lenguajes y actores de la comunidad educativa alrededor de una problemática común. En ese marco, Mantovani Florece propuso que el ambiente estuviera presente en distintos momentos de la formación, y no limitado a un contenido específico.
Formación y prácticas sostenibles
El primer año, 2024, estuvo enfocado especialmente en la formación del equipo docente. Allí se trabajaron herramientas teóricas y metodológicas para abordar desde las diferentes áreas la relación entre arte, ambiente y educación. La semilla fue una de las imágenes elegidas para representar esa etapa preparatoria.
Ese proceso permitió acordar criterios pedagógicos para sumar la reflexión ecológica y la experimentación con prácticas sostenibles en los talleres. La perspectiva ambiental se vinculó con la selección de materiales, los modos de producción artística y la relación con el entorno.
Entre los principios del proyecto se plantearon reconocer a la humanidad como parte de una trama de vida, atender a la interdependencia entre las personas y otros seres, promover prácticas artísticas sostenibles, visibilizar problemas ambientales y desigualdades, cuidar la diversidad y fortalecer los vínculos comunitarios.
Desde ese enfoque, el arte se abordó como una práctica de cuidado y una vía para desarrollar otras sensibilidades frente a los problemas ambientales, no únicamente como una forma de representarlos.

