La XXI edición de Sonamos Latinoamérica se desarrollará en Santa Fe desde el domingo 25 de octubre hasta el 1 de noviembre, con la participación de referentes de más de 15 países.
El festival independiente nació en 2006 en la asociación Espacios Ekekos. Desde entonces, construyó una red de circulación presente en 15 países de América Latina y Europa, además de crear un sello discográfico —con más de 30 títulos editados—, ciclos radiales y propuestas didácticas.
Una red sostenida por la autogestión
Oscar "Poli" Gomitolo, músico, docente y coordinador general de Espacios Ekekos, planteó la necesidad de revisar cómo se representa el mapa cultural de la región. "Podríamos decir que Santa Fe, al igual que Buenos Aires, es en realidad parte de ese 'resto' del continente. Hablar de lo ajeno o lo nuestro, de las periferias o de los centros hegemónicos, resulta muy controversial dentro de las lógicas de circulación del capital cultural", señaló.
Al referirse a las dificultades para sostener el encuentro, Gomitolo afirmó: "Con el Sonamos hemos afrontado numerosos momentos difíciles. Lo más complejo ha sido sostener un ejercicio continuo de administración de incertidumbres ante una orfandad institucional que se profundiza. Pero es precisamente la chispa colectiva la que mantiene en pie este proyecto: un compromiso comunitario por nuestras músicas, que son la maceración de procesos históricos complejos".
Como parte de la organización, el festival apela también a alojamientos en casas particulares y comidas compartidas. Gomitolo llamó a esa forma de recibir a los artistas la "diplomacia de la empanada" y explicó: "La metáfora de la 'diplomacia de la empanada' no representa para nosotros una mística romántica, sino una definición política basada en el compromiso real con las músicas y las comunidades".
El coordinador también cuestionó el funcionamiento de las políticas culturales oficiales. "Si estos espacios comunitarios y autogestivos son escasos, no es por casualidad. Lo son porque las políticas culturales oficiales suelen funcionar como meras cajas de resonancia del mercado. El mercado solo visibiliza lo que es rentable y homogeneíza las estéticas, dejando en la oscuridad a una enorme cantidad de referentes y maestros tradicionales que no entran en sus cánones comerciales", sostuvo.
Tradición y nuevas sonoridades
Gomitolo también se manifestó en contra de las interpretaciones puristas del folclore y defendió el diálogo entre las tradiciones y otros estilos y técnicas. "Las etiquetas son ambiguas y suelen estar desgastadas por los filtros que imponen el mercado o la academia. No compartimos miradas esencialistas ni mucho menos puristas", dijo.
Y agregó: "Si existe una vanguardia, esta se sustenta inevitablemente en una tradición. Como decía Béla Bartók: 'Todo arte tiene el derecho de hincar sus raíces en el arte de una era anterior; no sólo tiene derecho a hacerlo, sino que debe arrancar de él'. En los diferentes abordajes de estas músicas pueden convivir diversas sonoridades, estilos y técnicas; el único requisito indispensable es el respeto".






