La Municipalidad de Santa Fe ofrece un taller de Inteligencia Artificial para personas mayores de 50 años, con ejercicios prácticos y acompañamiento para explorar aplicaciones en la vida diaria y el trabajo. Gerónimo Fish, productor de seguros, contó que al principio sentía temor, pero que con la práctica empezó a ver la tecnología como una herramienta útil.
“Al principio la IA mete miedo, después uno va aprendiendo de que hay que domarla, de que hay que amigarse y que viene a ser un instrumento para facilitarnos las cosas”, describió. También recordó el cambio entre la desconfianza inicial y la posibilidad de probar: “A medida que le vas agarrando la mano, vas sintiendo satisfacción de lo que era mirarlo con recelo, el ‘yo no sé’, ‘yo no me animo’, ‘esto no es para mí’, de quedarme afuera del mundo, a estar un poquitito adentro”.
Aprender para incorporarse
Fish ya comenzó a utilizar algunas herramientas en sus actividades cotidianas y señaló que, a medida que aprende, descubre nuevas posibilidades. “La inteligencia vino para quedarse, depende de nosotros cómo la usamos”, sostuvo.
También destacó la importancia de que el municipio impulse estas capacitaciones y dijo que sería valioso que llegaran a más barrios. “Desde una cocinera hasta una ama de casa, hasta un productor de seguros como en mi caso, es muy valiosa la Inteligencia Artificial”, expresó.
El programa apunta a acercar las nuevas tecnologías a las personas mayores de 50 años mediante recursos prácticos y acompañamiento. Las herramientas pueden aplicarse a necesidades cotidianas, proyectos y tareas laborales.
Una oportunidad para actualizarse
Susana Fernández Tuñón participa del taller luego de haber realizado otro curso del programa +50. Decidió volver a sumarse tras recibir la invitación, por la utilidad que encontró en su experiencia anterior.
Fernández Tuñón valoró que las propuestas municipales respondan a necesidades de la comunidad y ofrezcan espacios para aprender. “Me parece bárbaro el acercamiento de la Municipalidad a la sociedad con las necesidades que pueda haber”.
Práctica y mirada crítica
Isabel Ruiz, profesora de Letras y capacitadora en transformación digital, explicó que el taller comienza con un reconocimiento de la presencia de la Inteligencia Artificial en la vida cotidiana y luego aborda sus posibles usos. “Primero lo que hacemos es un reconocimiento de cómo la herramienta está integrada en nuestra vida y después vemos cómo darle un uso productivo, siempre desde una perspectiva también crítica y ética”, detalló.

La capacitación combina explicaciones con ejercicios desde los primeros encuentros. Incluye recursos para crear imágenes, investigar, planificar y desarrollar negocios, con el objetivo de que cada participante identifique cuáles le sirven.
Según Ruiz, entre quienes asisten hay personas que sienten temor porque no saben cómo usar estas herramientas y otras que tienen microemprendimientos y buscan optimizar el tiempo y aumentar su productividad.
Con acompañamiento y práctica, los participantes pueden familiarizarse con la tecnología, hacer consultas y probar distintas plataformas.
Seguir aprendiendo
La experiencia de quienes asisten combina el aprendizaje de una nueva tecnología con la posibilidad de probarla, ganar confianza y explorar otras formas de hacer las cosas.
Para Fish, el desafío es dejar de mirar estas herramientas con recelo y comenzar a incorporarlas. Aprender a utilizarlas, sostuvo, permite sentirse parte de un mundo que cambia.






