La recolección de residuos se interrumpió este lunes 2 de noviembre en distintos sectores de Santo Tomé. Más de 50 trabajadores municipales participaron de una asamblea en el Obrador Municipal N.º 1 y, a las 8.30, los camiones que salen de ese predio aún no habían iniciado sus recorridos.
La medida fue impulsada por ASTEOM, que el 30 de octubre se declaró en alerta por la desvinculación de 15 trabajadores contratados. El secretario adjunto del gremio, Gabriel Benassi, indicó que la mayoría se desempeñaba en el área de recolección. Entre los reclamos también figuran traslados que el sindicato considera arbitrarios, horas extras adeudadas, demoras en la entrega de ropa de trabajo y vehículos que, según denuncia, están en condiciones riesgosas.
De acuerdo con ASTEOM, el Ejecutivo municipal atribuyó las desvinculaciones a las dificultades económicas del municipio y a los problemas para pagar los sueldos del resto del personal. El gremio mantuvo la asamblea a la espera de una respuesta del intendente Miguel Weiss Ackerley, del PRO en Unidos.
Los problemas del servicio ya habían sido mencionados al inicio de la gestión. El 8 de enero de 2024, Weiss Ackerley afirmó que había encontrado “solo 2 camiones de recolección” en funcionamiento y reorganizó los recorridos con esos vehículos. A pedido del intendente, se declaró la Emergencia de Servicios Públicos, junto con las emergencias vial y de seguridad.
Ese esquema se mantuvo durante casi diez meses. El 28 de octubre de 2024 se reanudó la recolección domiciliaria con nuevos recorridos, aunque sin servicio en las viviendas durante los fines de semana. Desde entonces, el camión pasa tres veces por semana en las zonas alcanzadas.
En diciembre de 2025, el municipio sumó tres camiones con cajas compactadoras. Aun así, siguieron los reclamos vecinales. En agosto de 2026, un vecino de la calle Mosconi dijo que el recolector llevaba más de tres semanas sin pasar y que las bolsas quedaban rotas y desparramadas. También se denunciaron basurales en Alberdi al 3800. El 28 de octubre, vecinos de Adelina Centro advirtieron que el servicio no se brinda a diario y que la basura, las ramas y los pastizales generan microbasurales. Además, afirmaron que no habían recibido respuesta a las notas presentadas.
El conflicto se da en medio de dificultades financieras del municipio. La caída de la recaudación fue uno de los argumentos que Weiss Ackerley mencionó para explicar la falta de pago a Aguas Santafesinas por el agua del acueducto, una deuda que supera los $6.000 millones. Según el gremio, la situación económica también fue invocada para no renovar los contratos del personal de recolección.
ASTEOM sumó reclamos de otras áreas
En una nota presentada el 29 de octubre, el sindicato pidió reincorporar a los 15 trabajadores contratados y enumeró otros planteos. Denunció maltrato y persecución laboral contra personal de planta por parte de funcionarios, demoras en las resoluciones de la Junta de Reclamos y problemas edilicios en dependencias municipales. También sostuvo que durante la gestión no se hicieron concursos para cubrir cargos vacantes. ASTEOM solicitó una audiencia urgente con el intendente y, al no recibir respuesta, se declaró en estado de alerta y movilización.
En la asamblea de este lunes estuvieron también trabajadores de agua corriente, espacios verdes, el área técnica hidráulica y el cementerio. El secretario de Gobierno se reunió con delegados y tomó nota de los planteos. Sin embargo, ASTEOM resolvió sostener la medida hasta obtener una respuesta directa de Weiss Ackerley. Al cierre, no se había definido si el Ejecutivo abriría una instancia formal de diálogo ni si el conflicto derivaría en un paro.
En agosto, el sindicato ya había iniciado un plan de lucha por reclamos vinculados con horas extras, contratados y pases a planta. Además, el anuncio del gobierno provincial sobre el traspaso del servicio de agua y cloacas a Aguas Santafesinas abrió otro frente. ASTEOM pidió que la ordenanza garantice por escrito la estabilidad de más de 80 trabajadores de esas áreas y señaló que todavía no hay precisiones sobre si seguirán en el municipio o pasarán a la empresa provincial.
Los cambios en el servicio de residuos
En mayo de 2015, durante la gestión del entonces intendente Fabián Palo Oliver, se inauguró una planta de selección y disposición final de residuos construida junto a la empresa Cotreco S.A. Santo Tomé se incorporó entonces al grupo de cinco ciudades de la provincia con relleno sanitario. En el mismo acto se pusieron en marcha cinco camiones compactadores cero kilómetro.
El sistema cambió a fines de 2018, cuando la gestión de Daniela Qüesta rescindió el contrato con la operadora. La entonces intendenta sostuvo que la empresa no podía garantizar el servicio en un año con tres devaluaciones en seis meses. Desde esa decisión, los residuos se trasladan al relleno sanitario de la ciudad de Santa Fe.
En abril de 2024, Santo Tomé llevaba entre 500 y 700 toneladas por mes al relleno de la capital provincial. Los camiones se pesaban allí y el municipio pagaba a la empresa concesionaria: el costo promedio era entonces de $12 millones mensuales. Además, el municipio no había implementado la separación de residuos secos y húmedos en origen.
