Un mecánico de 61 años quedó en prisión preventiva en Rosario, acusado de cuatro estafas y un hecho de retención indebida. La Fiscalía sostiene que recibía autos para repararlos, cobraba por trabajos y repuestos y no los entregaba en los plazos acordados.
El imputado, identificado como O.G., atendía en un taller ubicado en un inmueble alquilado de French al 700, en la zona norte. Los hechos bajo investigación ocurrieron entre noviembre de 2025 y octubre de 2026. En tres de las denuncias, los pagos superaron en conjunto los $14,5 millones, sin contar el dinero entregado por una cuarta víctima.
El fiscal Fernando Dalmau expuso la acusación el viernes pasado, durante una audiencia en el Centro de Justicia Penal de Rosario. La jueza de primera instancia Granato formalizó los cargos y dispuso que el acusado permanezca detenido hasta el 11 de diciembre de 2026. Cuando venza ese plazo, la Fiscalía podrá solicitar una prórroga.
Una de las denuncias se remonta a noviembre de 2025, cuando una mujer llevó al taller un Fiat Idea que estaba en funcionamiento. Según la imputación, el mecánico le aseguró que tenía el block rajado y empezó a pedirle dinero para adquirir un motor y realizar otros trabajos. La mujer entregó $7.210.000 entre transferencias y efectivo. Aunque le habían prometido el auto reparado en diez días, casi once meses después no lo había recuperado ni recibido comprobantes de los repuestos que supuestamente se compraron.
La Fiscalía indicó que el acusado atribuía las demoras a obras en el taller y a traslados del vehículo a un lavadero o a un chapista. También afirmó que, cuando la mujer reclamó, el mecánico fue a su casa y la amenazó; luego, bloqueó las comunicaciones. En el allanamiento del 14 de octubre, el Fiat fue hallado con el motor desarmado y piezas sueltas en el interior, sin que se hubiera realizado la reparación pactada.
En otro caso, un cliente dejó un Fiat Palio Attractive el 22 de diciembre de 2025 y pagó alrededor de $3.500.000. De acuerdo con la acusación, los pedidos de dinero se apoyaban en diagnósticos y trabajos que cambiaban: problemas en la computadora, modificaciones del motor y arreglos en un eje, entre otros. El dueño pidió que le devolvieran el auto en el estado en que estuviera, pero no logró recuperarlo. El vehículo también fue secuestrado durante el procedimiento policial.
El propietario de un Volkswagen Fox llevó su auto al taller cerca del 20 de febrero de 2026 para reparar el motor. La denuncia señala que el presupuesto inicial no superaba los $1.500.000, aunque los pagos terminaron por encima de los $3.800.000. Al ingresar al establecimiento, los investigadores encontraron el vehículo sin motor y constataron que la pieza tampoco estaba en el lugar.
La cuarta denuncia la presentó el dueño de un Chevrolet Onix que ingresó al taller en mayo de 2026. Según la reconstrucción fiscal, el mecánico primero le dijo que el motor se había fundido y después que se había roto el block. El cliente pagó un anticipo de $1.500.000 y realizó otros desembolsos, cuyo total no fue precisado. Los pedidos de dinero siguieron hasta el 13 de octubre, un día antes del allanamiento en el que fue secuestrado el auto.
Para la Fiscalía, los cuatro casos tuvieron un mecanismo similar: el acusado recibía los vehículos, solicitaba dinero para repuestos y reparaciones y fijaba fechas de entrega que no cumplía. Ante los reclamos, daba distintas explicaciones, dificultaba el acceso de los propietarios al taller y, en algunos casos, interrumpía el contacto. Los cuatro autos fueron encontrados sin las reparaciones acordadas.







