Unos 20,9 millones de personas adultas en Argentina mantienen deudas activas con bancos o proveedores no financieros, según una medición del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (MATE). El relevamiento incluye entidades legales —como billeteras virtuales y fintechs— y prestamistas ilegales, entre ellos narco prestamistas y gestores de dinero negro.
De ese universo, 5,9 millones tienen pagos atrasados y están clasificados en distintos niveles de incobrabilidad. El informe señala además que el 11% registra deudas vencidas por montos inferiores a un salario mínimo, que el texto ubica por debajo de los $400.000, y relaciona esa situación con las dificultades de los sectores de menores ingresos.
La mora llega al 37,6% entre los menores de 25 años. El análisis indica que parte de ese grupo toma créditos antes de acceder a su primer empleo o mientras trabaja en puestos precarios, de bajos salarios y corta duración. Como referencia, menciona que desde noviembre de 2023 las tarifas acumularon subas del 700% y los alquileres, de más del 500%. El texto compara esos incrementos con una inflación del 334% hasta agosto de ese año y también señala tasas de amortización elevadas.
En el mismo período, los trabajadores registrados del sector privado acumularon pérdidas de más de $3 millones, mientras que las de los estatales alcanzaron los $15,4 millones, de acuerdo con las cifras de MATE. El cálculo equivale, respectivamente, a un trimestre y a un año y medio de trabajo sin remuneración. Para los jubilados, estima una pérdida promedio de $7,6 millones.
Otro dato citado en el análisis corresponde al Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora: el 72% de las personas menores de 40 años agota sus ingresos antes del día 20 de cada mes. Entre la población de clase baja, la proporción alcanza el 83,3%.
Deuda, culpa y capitalismo
El análisis también aborda el endeudamiento desde el libro La fábrica del hombre endeudado, de Mauricio Lazzarato, y el ensayo póstumo Capitalismo como religión (1921), de Walter Benjamin. Benjamin vincula deuda y culpa; en alemán, ambas nociones se expresan con la palabra schuld.
Desde esa perspectiva, la relación entre acreedor y deudor ocupa un lugar central en el capitalismo. Lazzarato sostiene: “Todos son deudores culpables y responsables frente al capital, que aparece como el gran acreedor, el acreedor universal”. También afirma que “las ilusiones política y económicas de estos últimos cuarenta años, caen una tras otra haciendo más brutales las políticas neoliberales. La New Economy, la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento, se diluyen en la economía de la deuda”.
El texto recupera además declaraciones del presidente Javier Milei sobre capitalismo y religión. Milei afirmó que “el capitalismo es un sistema que Dios preparó a través de una Ley para que después de la caída, el trabajo continuara (…) el capitalismo es un sistema basado en el amor al bien, en el derecho a la propiedad” y que “los diez mandamientos son el orden moral que el creador estableció” para ordenar el Estado y el mercado.
En el plano internacional, durante el Foro Económico de Qatar, el Fondo Monetario Internacional estimó que la deuda pública soberana superará el 100% del PBI mundial para 2029. En ese momento representaba el 95%, mientras que la deuda de Estados Unidos llegaba al 122% de su PBI. La deuda total de gobiernos, empresas y hogares equivalía al 308% de la producción mundial, unos USD 365 billones.

El planteo de Lazzarato describe la deuda como una relación que atraviesa distintos grupos sociales y refuerza mecanismos de explotación. No se limita a trabajadores o consumidores, ni a personas ocupadas o desocupadas.
Por último, Silvia Lilian Ferro sostiene que las religiones ofrecen a las personas un “bien de salvación” que, según su argumento, no pueden brindar las prácticas políticas, sean capitalistas o anticapitalistas. Esa mirada contrasta con la gestión cotidiana de las deudas y las culpas que desarrolla el análisis.
