Nueve personas, de entre 23 y 43 años, fueron aprehendidas en 11 allanamientos realizados el miércoles en la zona oeste de Rosario. La investigación busca determinar si formaban parte de una organización vinculada con presuntos robos y la comercialización de celulares. En los operativos secuestraron 26 teléfonos, dos motocicletas y un vehículo, entre otros elementos.
La causa está a cargo del fiscal Carlos Covani, de la Unidad Fiscal Especial de Autores No Identificados del Ministerio Público de la Acusación. La hipótesis bajo análisis plantea que había distintas tareas: desde cometer arrebatos en moto y brindar apoyo logístico hasta recibir los equipos para acondicionarlos y venderlos.
Uno de los hechos investigados ocurrió en agosto, cerca de un hotel ubicado en San Lorenzo al 1400. El análisis de las cámaras de seguridad permitió reconstruir los movimientos de dos motociclistas antes y después del robo. Los investigadores también observaron cambios de vestimenta y posibles desplazamientos coordinados hacia una vivienda de Amenábar al 3500.
En el relevamiento de las imágenes colaboró el sistema Lince, que utiliza inteligencia artificial. Una ampliación del informe permitió identificar un Citroën C4 Cactus y un vehículo con características similares a un Renault 9 en los recorridos analizados. Además, el domicilio de Amenábar había sido mencionado en una investigación por otro robo de celular ocurrido en abril. Esa información se cotejó con tareas de campo y registros policiales.
La investigación también busca establecer si hubo maniobras para recuperar las motos usadas en los arrebatos. Según la hipótesis, cuando los vehículos eran abandonados durante una fuga o secuestrados por la Policía, algunos integrantes del grupo habrían presentado denuncias falsas de robo para simular que también habían sido víctimas. De ese modo, habrían intentado conseguir la restitución judicial de las motos y volver a utilizarlas para cometer delitos.
Otra línea de la pesquisa apunta a un posible circuito para recibir y revender los celulares. Las actividades comerciales investigadas habrían servido para reacondicionar los equipos y reintroducirlos en el mercado. También se analiza si se usaban billeteras virtuales para canalizar el dinero obtenido.
Los procedimientos estuvieron a cargo de la División Judicial de la Unidad Regional II y de la Policía de Investigaciones, con apoyo de grupos tácticos. Entre los domicilios con resultados positivos se informaron propiedades de Liniers al 3400, Camilo Aldao al 3900 y Matienzo al 2500.
Además de los 26 celulares, se secuestraron nueve cascos, dos cajas con documentación, dos equipos de comunicación tipo handy, un dispositivo de grabación DVR, dos motocicletas Honda Wave y un vehículo Jeep. También se incautaron 490 euros y 1290 dólares. La causa continúa para determinar la participación de cada persona y los vínculos entre los hechos investigados.








