El Instituto N° 12 “Gastón Gori” recibió el jueves pasado la segunda jornada de “Disidentes”, un ciclo impulsado por Pausa, el Instituto 12 y la Asociación de Prensa de Santa Fe. Asistieron estudiantes, militantes, dirigentes, periodistas, docentes y personas interesadas en la comunicación política.
La conversación abordó el papel de las redes sociales, las fake news y la comunicación política. También se retomaron cuestiones de la primera edición, entre ellas la desinformación y el uso de recursos estatales en disputas culturales, así como sus efectos en el debate público. Los participantes plantearon cómo responder a la desconfianza hacia la política y las instituciones, qué principios pueden orientar las interacciones en redes y de qué manera los espacios progresistas y democráticos pueden disputar poder e imaginar otros futuros.
La imagen y la palabra en la era digital: trincando la verdad en tiempos de alucinación colectiva
Los expositores fueron Abelardo Vitale, periodista, director académico de la Diplomatura en Comunicación Política de la Universidad de Buenos Aires, director de la consultora Masiva Productos Comunicables y ex subsecretario de Contenidos Públicos de la Nación; y Julieta Waisgold, consultora en Comunicación Política y especialista en estrategia y discurso. Waisgold cuenta con más de 15 años de experiencia en comunicación gubernamental, posicionamiento y campañas electorales.
La viralidad no asegura que un mensaje convenza
Vitale abrió su exposición con una distinción entre comunicación política y marketing político. Cuestionó a los dirigentes que “pretenden que la comunicación solucione problemas que son de ellos”, vinculados, según enumeró, con “su posicionamiento personal, qué piensan, que quieren o que desean”.
Al analizar las plataformas digitales, advirtió que “la cancha en la que jugamos es de ellos, y está inclinada”. También expresó: “Yo creo que las redes sociales nos hacen bastante mal. Nos hacen menos atentos, menos profundos, y eso lleva a la superficialidad y achata el pensamiento. El algoritmo premia el ataque, la violencia, la persecución al diferente. Si nuestras campañas intentan solamente jugar en las redes sociales, nos va a ir mal”.
El periodista sostuvo que acumular reproducciones no equivale a persuadir. “La viralidad no convence”, resumió, y planteó: “Sí, tuviste un millón y medio de reproducciones, pero de ese millón y medio que te vio, ¿a cuántos convenciste?”.

Vitale relacionó los problemas para comunicar con el deterioro de la confianza en la política y sus representantes. Señaló que los manuales de redes aconsejan captar la atención durante los primeros cinco segundos de un video, pero que parte del público puede dejar de mirar al reconocer a un político. “El problema no es la pieza, el problema es quien la enuncia”, afirmó. Luego agregó: “El problema es que está rota la confianza entre los ciudadanos y aquellos que hacen política; y, por ende, la comunicación sufre”.
Desde esa perspectiva, planteó que las respuestas deben comenzar en la política. Como ejemplos, mencionó la campaña de Zohran Mamdani en Nueva York y el Clio de Axel Kicillof. Vitale sostuvo que, aunque ambos fueron considerados estrategias de marketing exitosas, primero fueron logros políticos que la comunicación acompañó y ayudó a potenciar. Sobre Mamdani, señaló: “El mensaje de Mamdani y era muy claro. Eran tres o cuatro cosas que hacían a la vida cotidiana de los habitantes de Nueva York. Mamdani tenía 100 mil voluntarios, y usaba las redes para potenciar el voluntariado”.
