En su tercera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei centró su discurso en el reclamo argentino por las Islas Malvinas. Este miércoles, en Nueva York, también cuestionó el funcionamiento de los organismos multilaterales y defendió una política de escasa regulación para la inteligencia artificial.
Milei definió la soberanía sobre el archipiélago como una “causa nacional” y objetó las acciones unilaterales del Reino Unido. Le pidió al gobierno británico que retome las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa. También cuestionó la explotación petrolera en las islas y la interpretación británica del principio de autodeterminación.
El mandatario planteó que el caso de Malvinas refleja la distancia entre las resoluciones de los organismos internacionales y su capacidad para hacerlas cumplir. En comparación con sus anteriores presentaciones ante la ONU, el reclamo ocupó esta vez un lugar central.
El Presidente calificó a Naciones Unidas como “inútil” y se refirió a una “casta de parásitos” burocráticos. Además, criticó la actuación del organismo en derechos humanos y sostuvo que interviene de manera selectiva frente a conflictos y gobiernos.
Cooperación sin subordinación
A pesar de sus críticas, Milei afirmó que Argentina continuará participando en los espacios multilaterales. “No confundir cooperación con subordinación”, dijo. También respaldó el capitalismo de libre empresa y ratificó el alineamiento argentino con Estados Unidos e Israel.
Durante su estadía en Nueva York, se reunió con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y asistió a actividades relacionadas con la agenda impulsada por la administración de Donald Trump.
Una IA con pocas regulaciones
La inteligencia artificial fue otro de los temas del discurso. Milei rechazó las regulaciones preventivas y dijo que Argentina buscará estar entre los países más competitivos para desarrollar esa tecnología.
El Presidente señaló que la IA puede transformar las economías, la medicina, la educación y las formas de gobierno. Ante las discusiones sobre sus riesgos, sostuvo que la prudencia no debe convertirse en miedo. También propuso un marco jurídico de responsabilidad limitada para las empresas que desarrollen agentes de inteligencia artificial y la aplicación de beneficios fiscales.
La postura coincidió con la expresada por Trump ante la Asamblea General, en rechazo a regulaciones que, desde esa perspectiva, podrían limitar el desarrollo tecnológico.
Críticas a la Agenda 2030 y a la pandemia
Milei volvió a cuestionar la Agenda 2030 y las medidas adoptadas durante la pandemia de coronavirus. Objetó sus objetivos sobre regulación económica, ambiente, cuestiones de género e inmigración, y anticipó que la Agenda 2045 también fracasará.
Al referirse a la pandemia, calificó las medidas sanitarias como un “genocidio”, dentro de sus críticas al funcionamiento de los organismos internacionales.
En su tercera presentación ante Naciones Unidas, el mandatario combinó el reclamo por Malvinas con el respaldo a Estados Unidos e Israel, la defensa de la desregulación tecnológica y sus cuestionamientos al sistema multilateral.
