Los Juegos Suramericanos 2026 en Rosario dejaron un balance que va más allá de lo deportivo y de la competencia electoral: también pusieron en discusión el rol del Estado y el valor de que una propuesta masiva sea gratuita.
En la lectura política del evento, el gobernador Maximiliano Pullaro aparece como quien obtuvo el mayor rédito. Fue la principal figura política durante los Juegos y asoció su imagen con distintas etapas de la organización. La ceremonia de apertura, además, alimentó especulaciones sobre posibles candidaturas para 2027. El análisis señala que un evento de características similares en Buenos Aires habría abierto conversaciones de otro alcance. También destaca que la ceremonia ofreció una imagen de Rosario diferente de la que suele quedar ligada a los crímenes narco.
Queda por ver si esa exposición puede recomponer los vínculos con sectores enfrentados al gobernador o ayudar a afrontar las dificultades mencionadas en relación con el Niño que se avecina.
El exgobernador Omar Perotti recordó que durante su gestión se tramitaron la sede de los Juegos y un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina para financiar las obras. También recorrió distintas sedes. Intendentes visitaron los espacios deportivos y concejales, diputados y senadores provinciales compartieron videos en redes sociales.
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, recorrió sedes y se refirió al evento como “Rosario” 2026. Durante los Juegos, deportistas que atravesaban condiciones precarias denunciaron el abandono que, según señalaron, padecen.
En cambio, el análisis no registra intervenciones públicas relacionadas con el evento por parte de los referentes libertarios Romina Diez, Agustín Pellegrini, Pablo Mussio y Ana Cantiani.
La dimensión comunitaria completa el balance: la convocatoria, el lugar de lo público y el acceso gratuito aparecen como aspectos centrales, más allá del rédito político que pueda obtener cada sector.










