La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó al equipo de Lula da Silva ante un escenario distinto del que anticipaban las encuestas, que habían subestimado el voto de derecha. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) quedó detrás de Flávio Bolsonaro, quien reunió apoyos de distintos sectores opositores y dejó fuera de la contienda a otros candidatos. Aunque la diferencia fue estrecha, el resultado expuso dificultades de organización, comunicación y presencia territorial, y llevó al PT a revisar su estrategia para el balotaje.
En los días siguientes, la campaña hizo cambios en su coordinación, ajustó el discurso de Lula y aumentó la actividad en redes y en las calles. La disputa se extendió también más allá del comando oficial: estudiantes, militantes, creadores de contenido y organizaciones de la cultura popular pusieron en marcha iniciativas en espacios públicos y plataformas digitales. Algunas surgieron de manera independiente antes de que la estructura partidaria pudiera articular una respuesta nacional.
El PT ajusta su estrategia
La reorganización sumó a figuras jóvenes con llegada a públicos diversos y una fuerte presencia en redes sociales. Entre ellas están Ana Elisa, de 21 años, diputada federal electa por Minas Gerais y la persona más joven en llegar a la Cámara de Diputados; Erika Hilton, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), quien obtuvo el mayor número de votos registrado entre las mujeres electas para esa cámara; y Jones Manoel, también del PSOL, diputado federal electo y con una audiencia digital importante. La apuesta es que sus contenidos y seguidores permitan llevar el mensaje de Lula más allá de los canales tradicionales del PT.
Lula, por su parte, incrementó su participación en actos y empezó a publicar videos breves en formato selfie, además de mensajes pensados para las redes. La campaña conectó la elección con asuntos cotidianos, como la defensa de los programas sociales y las propuestas laborales. Entre estas últimas se encuentra la reducción de la jornada bajo el régimen 6x1, aprobada la semana anterior, según el texto de la propuesta de campaña.
También hubo un endurecimiento de la posición sobre seguridad pública. Lula manifestó su apoyo a bajar de 18 a 16 años la edad de imputabilidad para delitos como homicidio, extorsión, violación y portación de armas ilegales. El cambio apunta a disputar un tema central en las preocupaciones de distintos sectores del electorado y en el que la derecha ha definido buena parte del debate.
Mientras el comando reorganiza recursos y prioridades para ampliar el alcance de su mensaje, ciudadanos y colectivos convocan encuentros, producen contenidos y promueven formas de participación por fuera de los canales oficiales.
Iniciativas en las calles y las redes
Después de la primera vuelta, distintos grupos organizaron manifestaciones, prepararon materiales de campaña y conversaron con otros votantes. La participación electoral ya no quedó restringida a las estructuras partidarias: también se sumaron personas y colectivos. Entre las iniciativas apareció el apoyo de los fandoms a Lula, con seguidores de artistas como Beyoncé, BTS, Lady Gaga y Taylor Swift que comenzaron a compartir publicaciones de la campaña del PT.
Algunas de las personas movilizadas consideran que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro podría profundizar una orientación política que, a su juicio, afectaría los derechos sociales, las políticas públicas y la convivencia democrática. La comunidad universitaria tuvo un papel destacado, tanto por su organización territorial como por las razones políticas que impulsaron a sus integrantes.
Solaris, estudiante de posgrado de la Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), participa en el Comité Popular Luiz Carlos Prestes. El grupo reparte materiales, visita viviendas y se suma a actos junto con otras organizaciones. Sus integrantes distribuyen tareas y horarios para mantener actividades todos los días durante la previa al balotaje. A la vez, el comité conserva autonomía, elabora sus propios folletos y participa en espacios de coordinación con el PT, el PSOL, otras fuerzas de izquierda y personas independientes.
Mariana, también estudiante de posgrado de la UFSC, decidió participar por la preocupación que le generan las consecuencias políticas, sociales y económicas que atribuye a una eventual victoria de Bolsonaro. Menciona, entre otros temas, la continuidad del legado de Jair Bolsonaro, la universidad pública, la investigación científica, las políticas sociales y ambientales, los derechos de las minorías y la autonomía de Brasil frente a Estados Unidos. Como investigadora de una universidad pública, le preocupa que la educación y la ciencia queden subordinadas a una lógica enfocada en las necesidades del mercado. Aunque no tiene un vínculo orgánico con el PT, se incorporó a actividades callejeras y en redes a través de contactos personales con integrantes de la campaña.
La percepción de que la elección va más allá de la continuidad de un gobierno acercó a personas que no necesariamente comparten una identidad partidaria ni todas las posiciones del PT. Un funcionario del gobierno federal contó que asistió a manifestaciones convocadas por personas independientes, motivado por observar y acompañar “la espontaneidad de las personas para movilizarse”. Junto con compañeros de trabajo, participó en actos de apoyo a Lula, sin asumir tareas de militancia ni integrarse a la coordinación electoral.
La campaña de segunda vuelta avanza así en varios espacios. Mientras el comando de Lula intenta llegar a sectores diversos, parte de la sociedad organiza acciones propias: algunas nacen en agrupaciones con experiencia militante y trabajo territorial, y otras, en convocatorias independientes o entre grupos de amigos, compañeros de trabajo y estudiantes. No es una movilización homogénea ni centralizada. En algunos de esos espacios, la preocupación por un segundo mandato de la familia Bolsonaro también se relaciona con la mayor presencia de la derecha en el Senado y la Cámara de Diputados.
El desafío inmediato es transformar esa actividad en votos. El resultado permanece abierto e incierto. La campaña busca recuperar terreno después de la votación del 4 de octubre, y el domingo se conocerá si el esfuerzo alcanza para revertir el resultado.






