Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo 64.256.000 votos, equivalentes al 51,79%, y ganó el balotaje en Brasil. Con el escrutinio prácticamente completo, superó a Flávio Bolsonaro, que reunió 59.826.000 sufragios (48,21%). La diferencia fue de 4.430.000 votos, el doble de la registrada en 2022. Lula se prepara así para iniciar su cuarto mandato.
En las tres semanas entre las dos rondas, la campaña de Lula intensificó los actos callejeros y la actividad en medios y redes. Las condiciones laborales, los programas sociales y las denuncias sobre el desempeño de las plataformas digitales durante la contienda estuvieron entre sus ejes.
El resultado y el cambio entre las dos vueltas
Flávio anunció que no reconocería el resultado y que pediría su anulación. Cuestionó la decisión del juez de la Suprema Corte de Brasil Cristiano Zanin de extender hasta las 19 el cierre de los comicios. La prórroga, solicitada por las dos campañas, se aplicó solo en las mesas que permanecían abiertas.
En la primera vuelta, el 4 de octubre, Flávio había conseguido 56.104.268 votos, el 47,03% de los válidos, frente a los 53.876.617 de Lula, que representaban el 45,16%. La diferencia a favor del senador fue de 2.227.651 sufragios. Entre ambas rondas, Lula sumó más de 10 millones de votos y Flávio, unos 3.700.000. La participación aumentó del 79,1% al 81%.
Lula mejoró su desempeño en los 27 estados y en 5.410 de los 5.570 municipios. En el Sudeste, la ventaja de Flávio se achicó de 5,7 millones a 2,8 millones de votos. En São Paulo, pasó de 3,4 millones a 2 millones. Minas Gerais cambió de ganador: en la primera vuelta Flávio había obtenido 5.777.548 votos contra 5.188.936, mientras que en el balotaje Lula alcanzó alrededor del 50,4%.
En el Nordeste, la diferencia a favor de Lula pasó de 11,1 a 13,7 millones de votos, por encima de los 12,6 millones que había logrado en 2022. La región registró la participación más alta del país, con un 83,5%. Allí Lula sumó 2,96 millones de votos y Flávio, 398.000; de los sufragios del ganador, 820.000 correspondieron a Bahía.
Trabajo y programas sociales en la campaña
El 14 de octubre, once días antes del balotaje, el Senado aprobó por 75 votos contra uno una reforma constitucional para reducir la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales y eliminar la escala 6x1. La modificación fija dos días de descanso por semana, uno de ellos preferentemente el domingo, y mantiene los salarios. El Ministerio de Trabajo calculó que alcanzará a unos 14,8 millones de trabajadores registrados.
Después de la primera vuelta, Flávio se había manifestado contra la reforma con la consigna “El trabajador tiene que tener la libertad de trabajar las horas que quiera”. El 13 de octubre modificó su posición y votó a favor de manera remota.
El Gobierno había anunciado el 17 de septiembre un aumento del Bolsa Família. El monto promedio estimado subió de 675 a 777 reales, con pagos a partir del 19 de octubre. Flávio prometió sostener el programa. Las dos medidas fueron parte de la campaña de Lula, aunque no hay una estimación de cuánto influyeron en el voto.
Redes sociales y soberanía tecnológica
Tras conocerse la victoria, Lula habló desde San Pablo y afirmó que la elección había obligado a enfrentar la intromisión extranjera. Sostuvo que las redes sociales deben regularse, que los delitos digitales deben recibir el mismo tratamiento que los de la vida real y que las corporaciones tecnológicas tienen que responder por lo que ocurre en sus plataformas. También cuestionó que esas empresas no paguen impuestos en Brasil y anunció que promoverá una inteligencia artificial brasileña para reducir la dependencia de tecnologías chinas y estadounidenses.
Durante la campaña, Lula reiteró que Brasil “no acepta ser el patio trasero de nadie”, expresión que ya había utilizado en la ONU al hablar de injerencia externa en elecciones. La contienda también estuvo marcada por el conflicto con Washington: Estados Unidos anunció el 15 de julio una sobretasa del 25% a productos brasileños, vigente desde el día 22, con excepciones para productos como el café, la carne y el mineral de hierro.
El 1 de julio, Flávio había solicitado a la oficina comercial estadounidense que aplazara el arancel por 180 días. Al día siguiente, Lula lo llamó “traidor de la patria”. En el debate de Globo del 23 de octubre, afirmó que no se había preocupado cuando Flávio “se arrastraba ante Trump para que se gravara a Brasil”.
Meta admitió que el 23 de septiembre desactivó “por error” durante poco más de una hora la cuenta publicitaria de Lula. El 9 de octubre, además, el perfil del candidato estuvo casi 24 horas sin poder promocionar publicaciones de Instagram con publicidad paga. El 15 de octubre, la Justicia ordenó que las candidaturas tuvieran el mismo trato y estableció una multa de 500.000 reales por cada día de incumplimiento. Al día siguiente se difundieron mensajes internos en los que empleados de Meta reconocían restricciones a cuentas de Lula, mientras recomendaban el perfil y el canal de WhatsApp de Flávio.
Durante la campaña también circularon capturas sobre la inteligencia artificial integrada a WhatsApp. La herramienta rechazaba crear imágenes con el número 13 de Lula por considerarlas propaganda electoral, pero aceptaba pedidos equivalentes con el 22 de Flávio. Meta atribuyó el inconveniente a una falla en los filtros que permitía generar algunas imágenes electorales al combinar nombres y números de candidatos. La empresa aseguró que corrigió el problema y negó que hubiera un sesgo.
Actos, debates y militancia digital
La campaña de Lula convocó concentraciones en varias ciudades. La “Marcha por la Democracia” se realizó en más de 70 localidades. En la avenida Paulista, en San Pablo, los organizadores estimaron que asistió un millón de personas y que la movilización ocupó 12 cuadras. El 11 de octubre hubo actos en más de 70 ciudades y el 18 se organizaron actividades en casi todas las capitales. El 24 de octubre, en Copacabana, Río de Janeiro, se calculó una concurrencia de un millón y medio de personas. En la Paulista, el PT habló de más de dos millones y definió el acto como la mayor movilización de la historia de esa avenida.
En el debate de Band del 18 de octubre, Flávio preguntó por qué, según una cifra propia no verificada, el 73% de las personas presas votaba a Lula. El candidato respondió que quería el 100%, “hasta tu papá”, en referencia a Jair Bolsonaro, que cumple una condena por su intento de Golpe de Estado en 2022.
En el debate de Globo del 23 de octubre, Flávio sostuvo que el aumento del salario mínimo no servía si Lula daba con una mano y quitaba con los otros nueve dedos, en alusión al dedo que perdió a los 17 años mientras trabajaba como metalúrgico. Lula le reclamó que pidiera disculpas y dijo que Flávio nunca había trabajado. El senador finalmente pidió perdón.
En las redes, el canal de WhatsApp “Exército do Lula”, coordinado por el diputado André Janones, superó los 10 millones de integrantes durante la segunda vuelta. Desde allí se impulsaron acciones en otras plataformas, como hashtags en X y búsquedas simultáneas en Google para generar tendencias, además de la producción de materiales para la militancia.
