El ciclo del agua es cada vez más imprevisible y las reservas de agua dulce del planeta disminuyen desde hace una década, advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El organismo señaló que el fenómeno de El Niño podría acentuar esa tendencia a largo plazo.
El informe anual indicó que 2025 estuvo entre los años más secos para los ríos en 35 años y también entre los más cálidos desde que hay registros. Más del 36% de las cuencas del mundo tuvo caudales por debajo de lo normal. Además, los glaciares retrocedieron en todas las regiones y las aguas subterráneas llevan varios años en descenso en distintas partes del planeta.
Las reservas de agua dulce, en retroceso
El reporte analiza las reservas de agua dulce de la Tierra: aguas subterráneas, lagos y ríos, humedad del suelo, vegetación, hielo y nieve. Sus componentes no cambian al mismo ritmo: las precipitaciones, el caudal de los ríos y la humedad del suelo pueden variar rápidamente, mientras que los glaciares y las aguas subterráneas forman parte de las reservas de evolución más lenta.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, expresó preocupación por la pérdida de estas «reservas lentas», que históricamente actuaron como una «cuenta de ahorros» para el planeta. Saulo explicó que fueron un «colchón que absorbe los años malos, de modo que una sola sequía o una sola estación seca no se traduzca directamente en una crisis hídrica».
2025 was one of the driest years for rivers globally in 35 years. Over 36% of global basin areas experienced below-normal flows. Our declining freshwater storage poses serious risks.
Explore the findings of the WMO global #StateOfWater report 2025: https://t.co/mUWRMRdY5s pic.twitter.com/p2ERRJq32v
— World Meteorological Organization (@WMO) September 18, 2026
«Estamos gastando nuestras reservas», enfatizó Saulo. El informe señala que 2025 será el cuarto año consecutivo en que los glaciares pierdan una cantidad importante de masa de hielo en todas las regiones.
La pérdida acumulada de masa glaciar mundial entre 2023 y 2025 se estimó en 1.400 gigatoneladas de agua, cerca de un tercio de las extracciones anuales de agua dulce del mundo.
El Niño es la fase cálida de un ciclo climático natural que aparece cada dos a siete años. Se caracteriza por temperaturas oceánicas superiores al promedio en todo el océano Pacífico y altera los patrones mundiales de viento y precipitaciones, lo que genera condiciones climáticas imprevisibles. «El refuerzo de El Niño aumentará el riesgo de sequía en algunas zonas y de inundaciones en otras», advirtió Saulo.

